- Acelera el ritmo: No tienes que mantener todas las obligaciones que tenías en el pasado. Permítete el lujo de frenar, soltar y dejar ir el viejo concepto de "debería" y "tengo que".
- Decir "NO" está bien: Está bien decir NO a los demás. Esto significa que puedes rechazar invitaciones o visitas si no te sientes capaz. La gente entenderá que no puedas asistir a todos los actos.
- Mímate: Si agota su energía, tendrá menos fuerzas para cuidar de sí mismo o de los demás durante cualquier celebración navideña. Por lo tanto, ¡tómate más tiempo para ti!
- Dile a la gente lo que necesitas: Los amigos y la familia no sabrán cómo ayudarle o relacionarse con usted a menos que especifique sus deseos y necesidades. Diga a los demás lo que necesita. Pida ayuda. Y felicítese cuando lo consiga.
- Crea nuevos rituales: Cuando creas una nueva tradición, te señalas a ti mismo y a los demás que tu vida ha cambiado. Una nueva tradición no significa que las antiguas sean menos importantes.
- Honrar las tradiciones: Las tradiciones encierran muchas emociones para las personas. Tras una pérdida, algunas tradiciones pueden ser más o menos importantes. Deja que la gente sepa qué tradiciones son significativas para ti y que quieres mantener. No pasa nada por olvidar algunas tradiciones.
- Recuerda tus necesidades físicas: Come, duerme y bebe mucho líquido para mantener tu fuerza física. Asegúrate de mantener tu entorno limpio y ordenado para favorecer tus emociones y mantenerte en equilibrio.
- Diga a los demás exactamente qué fiestas son importantes para usted: Puede que des por sentado que los demás saben qué fiestas y celebraciones religiosas son para ti un hito. No es así. Abogue e informe a los demás. Se lo agradecerán y usted también.
- Llorar está bien: Deja que fluyan las lágrimas. Tienes que sentirte cómodo expresándote estés donde estés. Llorar es una salida natural del dolor. No pidas disculpas.
- Haz planes de acción: Durante las vacaciones la vida puede ser ajetreada y estresante. Antes de que lleguen esas fiestas tan especiales haz un plan sobre cómo vas a afrontar el estrés. Haz una lista de las personas a las que puedes llamar cuando necesites apoyo y de los lugares a los que puedes acudir en busca de consuelo y curación.
- Consulte a su familia y amigos: Hable con su familia y amigos para ver qué quieren hacer durante las próximas vacaciones. Es posible que muchas personas sientan lo mismo que tú pero no sepan cómo comentarlo contigo.
- Apóyate en tu fe: Recuerda ponerte en contacto con tu fuente de espiritualidad. Te aportará consuelo, fuerza y sabiduría interior.
Artículo escrito por Kelly Baltzell, M.A. & Karen Baltzell, Ph.D.

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